domingo, 26 de mayo de 2013

Algo que contar

Crecí en un pueblo sencillo, semi-rural,  parte del corredor turístico de Teotihuacán, Axapusco. Lugar  donde la mayoría de la gente del pueblo se conoce o son familia.Era un día normal en la vida de un pequeño, cómo todos los días después de la escuela; salía a jugar, divertirme con mis primos, ir a las maquinitas de la plaza, ver caricaturas  y todo lo que un niño hace a los 8 años.

Los domingos nos levantábamos a las 8 de la mañana para acudir a misa, después mi padre me llevaba a ver al equipo local jugar fútbol  Después acudíamos a la plaza del pueblo para comer algo.Generalmente desayunábamos comidas típicas mexicanas, como sopes, quesadillas, gorditas o tamales.
Después de comer en la plaza nos dirigimos en bicicleta a nuestra casa. Era un trayecto corto, pero decidimos alargarlo recorriendo el pueblo, cosa que solíamos hacer muy seguido.  Era de los buenos momentos con mi padre qué más puedo recordar de niño. Esa tarde había llovido, lo recuerdo bien, pues el olor a tierra mojada me agradaba.

Iba al paso de mi padre, pero en un momento a otro me quede atrás  Era domingo y generalmente muchas personas sacaban su basura por la tarde para que el lunes temprano el camión la recogiera por lo que ocasionaba que muchos perros hurgaran en la basura de los botes , con lo que en ese día, la calle estaba repleta de ella.
Apúrate me dijo al oírlo, pedalee más fuerte, y al mirar hacia delante, no podía creer de lo que me llegue a percatar, quedé  atónito, sigo sin poder creer lo que vi. Eran billetes tirados en la calle. Observé a mí alrededor, no había nadie, a los lejos iba mi padre, estaba soló, rápido los recogí y los metí a mi bolsa, trepe a mi bicicleta, alcancé a mi padre y se los enseñe, recuerdo su expresión, estaba igual de sorprendido.

Al llegar a casa, mi padre contó el dinero, eran más de 2000 pesos en billetes de 500, en el lugar no había absolutamente nadie,  ¿A quién se los podíamos devolver ?.
Hasta la fecha me sigo preguntado a quien se le pudo haber caído todo ese dinero, quien lo habría tirado por accidente, si algún día me pasara a mí, no lo sé , y si me pasa me acordare perfectamente de aquel día.

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