viernes, 31 de mayo de 2013

Año Nuevo

Estaba por terminarse el año 2011. Mi familia había organizado una excursión para pasar el año nuevo en Veracruz. Fueron los 9 hermanos de mi madre, mis abuelos y todos mis primos. Juntos llenamos un camión .Partimos el sábado por la noche y el lunes sería primero.
El camión que nos llevaría, estaba estacionado afuera de la casa de mis abuelos; partimos a las 10 de la noche. En el camino fuimos viendo películas y mis primos mayores se las arreglaron para subir unas cervezas. No las fuimos tomando sin que se dieran cuenta nuestros padres.

Llegamos a Tecolutla Veracruz a las 5 am. La mañana era fresca a pesar de la neblina que había. Llegamos al Hotel, nos registramos, dejamos las maletas y rápidamente fuimos al mar.
La tranquilidad que sentía cuando llegamos a la playa, nunca la olvidaré, sólo se escuchaba el sonido de las olas ir y venir. Nos metimos al mar, y ahí observamos el crepúsculo con su  hermoso enrojecimiento del cielo.

Volvimos al hotel, nos cambiamos y nos dirigimos al centro de Tecolutla.
El cual estaba lleno de puestos de comida, recuerdos,  y gente de todas partes.
Posteriormente fuimos al río, donde ahí rentamos una lancha, y nos dieron un recorrido por las afluentes del río. Ahí observamos la diferente flora y fauna que habitan en ese lugar  como los manglares, lagartos, pájaros carpinteros y de más variedad de animales y plantas

Regresamos al centro de Tecolutla, donde rentamos unos carritos y recorrimos la playa. Nos preparábamos para la cena de año nuevo, donde solo cenamos y nos fuimos a dormir, pues había sido un día largo y cansado.

Al siguiente día visitamos la playa, otra vez muy temprano. Pero ese día nos quedaríamos la mayor parte del día en la piscina del hotel. En la noche, todos mis primos y yo fuimos a una Disco en el centro, donde bailamos, cantamos, conocimos personas y bebimos por un año que se fue.

En la mañana nos fuimos de Tecolutla, iríamos a Papantla, donde visitaríamos el mercado, y encontraría los tacos más baratos que he comido hasta la fecha, 2 pesos cada uno y a decir verdad no sabían tan mal.  Vimos a los voladores en la Iglesia del pueblo y nos dirigimos al Tajín, donde recorreríamos esa hermosa zona arqueológica, llena de hermosas turistas.


Después de unas excelentes vacaciones partiríamos a hacia nuestro hogar en Axapusco.

domingo, 26 de mayo de 2013

Algo que contar

Crecí en un pueblo sencillo, semi-rural,  parte del corredor turístico de Teotihuacán, Axapusco. Lugar  donde la mayoría de la gente del pueblo se conoce o son familia.Era un día normal en la vida de un pequeño, cómo todos los días después de la escuela; salía a jugar, divertirme con mis primos, ir a las maquinitas de la plaza, ver caricaturas  y todo lo que un niño hace a los 8 años.

Los domingos nos levantábamos a las 8 de la mañana para acudir a misa, después mi padre me llevaba a ver al equipo local jugar fútbol  Después acudíamos a la plaza del pueblo para comer algo.Generalmente desayunábamos comidas típicas mexicanas, como sopes, quesadillas, gorditas o tamales.
Después de comer en la plaza nos dirigimos en bicicleta a nuestra casa. Era un trayecto corto, pero decidimos alargarlo recorriendo el pueblo, cosa que solíamos hacer muy seguido.  Era de los buenos momentos con mi padre qué más puedo recordar de niño. Esa tarde había llovido, lo recuerdo bien, pues el olor a tierra mojada me agradaba.

Iba al paso de mi padre, pero en un momento a otro me quede atrás  Era domingo y generalmente muchas personas sacaban su basura por la tarde para que el lunes temprano el camión la recogiera por lo que ocasionaba que muchos perros hurgaran en la basura de los botes , con lo que en ese día, la calle estaba repleta de ella.
Apúrate me dijo al oírlo, pedalee más fuerte, y al mirar hacia delante, no podía creer de lo que me llegue a percatar, quedé  atónito, sigo sin poder creer lo que vi. Eran billetes tirados en la calle. Observé a mí alrededor, no había nadie, a los lejos iba mi padre, estaba soló, rápido los recogí y los metí a mi bolsa, trepe a mi bicicleta, alcancé a mi padre y se los enseñe, recuerdo su expresión, estaba igual de sorprendido.

Al llegar a casa, mi padre contó el dinero, eran más de 2000 pesos en billetes de 500, en el lugar no había absolutamente nadie,  ¿A quién se los podíamos devolver ?.
Hasta la fecha me sigo preguntado a quien se le pudo haber caído todo ese dinero, quien lo habría tirado por accidente, si algún día me pasara a mí, no lo sé , y si me pasa me acordare perfectamente de aquel día.